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Platos tradicionales de cocina mexicana e internacional

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Las grasas son esas enemigas pérfidas que se acumulan donde menos queremos y que nos pueden traer problemas de corazón. No se trata de ser unos cuerpos con cero grasa, también es necesaria pero podemos mantenerla en su justa cantidad. No es difícil.
  • Elimina las grasas: Antes de cocinar , retira la piel del pollo, el tocino de la carne y la grasa de los caldos.
  • Elige grasas insaturadas: Prefiere el aceite de oliva y los pescados azules en lugar de las grasas saturadas como las animales y la mantequilla.
  • Reemplaza las yemas: Usa dos claras de huevo por cada yema en las recetas de tortillas, salsas o merengues.
  • Consume fibra vegetal: Los alimentos altos en fibra, como los vegetales verdes y los cereales integrales, arrastran en el intestino el exceso de grasa ingerido .
  • Bebe con moderación: las bebidas alcohólicas contienen abundantes calorías que se transforman en grasa corporal y “llantitas” en tu anatomía.
  • No prolongues tu apetito: Evita llegar a la hora de la comida con mucha hambre. Es mejor que hagas el desayuno y la comida ligeros pero completos.
  • Vigila tu menú diario: Que tu alimentación se base en alimentos ligeros como frutas, verduras, lácteos descremados y mucha agua natural.
  • Evita picotear entre horas: No caigas en las tentaciones, para ello es necesario que en tu despensa no abunden las botanas ni las golosinas.
  • Modera los aperitivos y canapés: Suelen ser bocados deliciosos pero también pequeños concentrados de calorías. Mejor botanea con verduras con limón y chile o aceite de oliva y hierbas.
  • Controla las cantidades: procura que tus raciones sean moderadas y no repitas.
  • Acompaña con mesura: Sé moderada con las salsas, guarniciones y todo lo que no sea esencial, porque aumentan enormemente la cantidad de calorías.
  • Disfruta más allá de la mesa: Come despacio, saborea cada bocado, piensa que el banquete para ser festivo no debe ser pesado. Deléitate con la calidad de los alimentos, más no con la cantidad.
  • Si vas a una fiesta disfruta de esta: Deja de centrar tu atención en la comida. Las fiestas son un deleite por la compañía y el ambiente festivo, es una época muy especial que va más allá de los placeres culinarios.
  • Desactiva el piloto automático: Si después de la cena ya estás satisfecha y te falta el postre, no te sientas obligada a comértelo; podrás hacerlo otro día, piensa que tu organismo es lo primero.
  • No te desintereses: No abuses de la comida aunque estés en buena forma, o porque tengas problemas de sobrepeso y no te importe engordar más.
  • Mantente en movimiento: Después de la comilona huye del sofá, en tus días libres sal a dar paseos, arregla la casa para recibir a tus invitados; te ayudará a disminuir los excesos de las comidas.
  • Adelgaza la despensa: Regala o congela las sobras de la cena. No podrás perder peso con una despensa llena de calorías que acabarán apareciendo en tu mesa y ensanchando tu cuerpo.
  • Desintoxícate después de los abusos: Cambia los alimentos procesados por los frescos, los refrescos y jugos por el agua natural, los dulces y postres por frutas y yogurt light, los capuchinos por el café negro.
  • Compensa los excesos: Te será muy útil hacer un día a la semana una dieta desintoxicante a base de frutas, verduras, cereales integrales y un lácteo descremado.